El P. Barruel pertenece a esa pléyade de padres jesuitas víctimas de la expulsión y supresión de la Compañía de Jesús. Sus Memorias tienen el mérito de la primera denuncia que lograra ser impresa y difundida, con pruebas demostrativas, multiplicadas y extractadas de confidencias y archivos. Desenmascara las maquinaciones e impiedades de esa contraiglesia, no menos que la absoluta ignorancia, incoherencia y contradicciones, además de la anarquía, barbarie y fiereza de los pretendidos filósofos de las Luces. Quién podrá dudar que la fuerza organizada del mal hoy es más virulenta--si cabe--que ayer, porque, acomodada su estrategia a las conquistas ya realizadas, el fin último en nada ha variado, o sea, el órden mundial públicamente anticristiano.